
BUCEO CONSCIENTE: UNA FILOSOFÍA DE VIDA
El mar es un espacio de presencia y equilibrio donde dominar tu cuerpo y sentirte realmente libre.

LAS COSAS DE LA VIDA QUE ME LLEVARON BAJO EL AGUA
Te seré sincero. No soy alguien que ya de pequeñito sabía que quería dedicarse a esto. Siento decepcionarte, pero no nací con escamas ni aletas debajo del brazo. Aunque siempre ha estado rodeada de deporte y tiempo al aire libre, nunca había hecho nada similar al submarinismo.
Mi primer contacto con el buceo fue a causa de una mezcla de crisis existencial y circustancias amorosas adversas. En ese momento de mi vida no sabía que hacer con mis días y hacía tiempo que sentía curiosidad por eso de «respirar bajo el agua».
Me decidí a hacer un bautizo. Ese mismo día mi vida cambió para siempre. Descubrí que debajo del agua todo es paz. No hay ruido. No hay notificaciones. No existen los problemas. Solo estás tú, tu respiración y el mar. Y me enganché.
Ya hace 5 años desde esa mañana rodeado de peces y con el agua fría de narices. Un día de Abril del 2021 en la bonita costa de Tossa de Mar. Ese mismo verano empecé a trabajar en un centro de buceo cargando botellas.
MI CAMINO HASTA LA DOCENCIA EN EL BUCEO
Durante mi temporada en el centro conseguí mi primera titulación profesional para poder guiar a buceadores certificados y asistir en los cursos a otros instructores: el Divemaster.
Fueron muchas horas y mucho trabajo. Pero oye, sarna con gusto no pica. Y no cambiaría ni un solo día de esa agotaroda temporada alta de la Costa Brava. Me encantó trabajar en el mar y estar rodeado de buena gente que también lo ama.
Sin embargo, siempre me asaltaba la envidia al ver a otros Instructores dar cursos y guiar a los demás en sus primeros pasos durante su aprendizaje.
Tras mi primer verano como Divemaster y ya con experiencia trabajando en el sector, decidí dar el salto para conseguir mi título de Instructor de Buceo y poder ser yo el que abriera las puertas a este apasionante mundo a los demás.


PRIORIZANDO LA CALIDAD ANTES QUE LA CANTIDAD
Después de pasar por diferentes centros como Instructor de Buceo descubrí la cara B de la industria: las prisas. En plena temporada alta, los centros a veces se convierten en una cadena de montaje: grupos de 6 o 7 personas, horarios apretados y el estrés de acabar los cursos «cuando toca».
Entiendo que esto es un negocio y que la temporada es corta y hay que optimizarla, pero para mí el buceo no va de eso y mi filosofía de vida no encaja en ese modelo.
No quiero tener que mirar el reloj, marcado por los tiempos. No quiero que nadie se sienta presionado para avanzar al ritmo de un grupo. Por eso decidí empezar a formar por mi cuenta como Instructor Personal.
Y gracias a esa decisión, hoy buceo por el placer de enseñar bien y no por la necesidad de llenar barcos y vaciar botellas de gas. Y esa tranquilidad vale mucho más que todo el dinero que me pueda pagar un centro de buceo de renombre.
MÁS ALLÁ DEL NEOPRENO: MI FILOSOFÍA DE VIDA
Dejando de lado como soy bajo el mar, lo más probable es que si no me encuentras sumergido me veas colgado de alguna barra de Calistenia o sentado sobre una esterilla de Yoga. Más que por entrenar, lo hago por el placer de sentir el control sobre mi cuerpo y mi respiración, incluso fuera del agua.
Soy un firme defensor de la simplicidad. Me gusta aplicar el minimalismo a toda mi vida y creo realmente en el «menos es más» en todos los aspectos. No lo sigo como una moda, sino como la forma de libertad absoluta que uno puede tener al no cargar con cosas innecesarias. La vida es muy fácil, pero nosotros nos la complicamos.
Esto me permite vivir despreocupado, alegre y, sobre todo, aprovechando la suerte de poder dedicarme a lo que realmente quiero. Para mí un buen día se resume en:
- Un buen entreno al aire libre
- Una lectura de filosofía con un café caliente
- Una charla sin prisas después de bucear
- Una buena comilona llena de nutrientes
- La tranquilidad de no estar pegado a una pantalla
Dicen que la mejor forma de enseñar es con el ejemplo, y yo intento que mi vida sea un acto sincero de la expresión «viviendo de forma sencilla se vive mejor«. Si buscas un instructor que no se estrese y que disfrute cada minuto bajo el agua contigo, creo que nos vamos a llevar muy bien 🙂

